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Re:Zero kara Hajimeru Isekai Seikatsu 1 (Re:ゼロから始める異世界生活1, Re:Zero kara Hajimeru Isekai Seikatsu 1) es el primer volumen de la serie Re:Zero kara Hajimeru Isekai Seikatsu. Es el primer y único volumen del Primer Arco.

CapítulosEditar

  • Prólogo: El exceso de calor del principio
  • Capítulo 1: El fin del principio
  • Capítulo 2: El show del conflicto
  • Capítulo 3: Fin y principio
  • Capítulo 4: Cuarto encanto en el tiempo
  • Capítulo 5: Vivir en un mundo diferente desde cero
  • Epílogo: La luna está mirando

ArgumentoEditar

Atormentado por sus primeros problemas, Subaru se lamentó porque no tenía dinero de aquel mundo en el que estaba. A pesar de haber sido un chico normal la mayor parte de su vida, Subaru fue transportado a un mundo de fantasía aquel día después de regresar a casa de una tienda de conveniencia. Mirando a su alrededor, se dio cuenta de que el entorno parecía medieval y había personas semidesnudas caminando tranquilamente como si fuera un acontecimiento cotidiano. Llegando cerca de un puesto de frutas, el vendedor Kadomon se molestó con él después de descubrir que estaba sin dinero. Después de caminar, tropezó con tres delincuentes, Ton, Chin y Kan, quienes lo asaltaron. De repente, fueron interrumpidos por una pequeña niña rubia que gritaba para que se movieran fuera del camino. Subaru pensó inicialmente que ella era la persona que lo convocó en este mundo. Sin embargo, ella lo negó, declaró que no tenía mucho tiempo y le dijo a Subaru que tuviera una buena vida, antes de que ella de pronto saltara por encima de una azotea. Cuando el trío de ladrones empezaron a asombrarse, Subaru preguntó si ver eso los hacía menos hostiles con él.

Sintiendo que había ganado algún tipo de superpotencia al llegar a este mundo, Subaru golpeó rápidamente a Ton. Luego atacó a Kan, mencionando que ellos le servían para ganar más EXP, pero la adrenalina de Subaru desapareció cuando Chin sacó sus cuchillos. A medida que se arrodilla pidiendo perdón, Subaru empezó a ser golpeado por los tres matones. Afortunadamente, llegó para salvarlo una chica de pelo plateado que perseguía a la niña rubia. A pesar de tener sus propios asuntos, la chica no podía ignorar el estado de Subaru y golpeó a los matones con su magia de hielo. Una vez que la chica reveló que podía convocar a un espíritu llamado Pack, el trío huyó. Mientras Subaru quedaba inconsciente, ambos discutieron si debían ayudarlo. A pesar de que la chica protestaba que no, Pack dijo astutamente que eso significaba que ella lo ayudará.

Cuando Subaru despertó, se encontró durmiendo en el regazo de alguien. Al principio pensó que estaba en el regazo de la muchacha, pero tras una inspección más cercana, se dio cuenta que era Pack transformado en una forma de tamaño humana. La muchacha entonces intentó convocar los espíritus menores para que le ayudaran en su búsqueda. Pack le explicó a Subaru que los espíritus menores eran seres que estaban en un estado antes de convertirse en espíritus reales como él, pero necesitaban más poder y conocimiento. En un acto de emoción, Subaru accidentalmente asustó a los espíritus menores a distancia, enojando a la chica al saber que era todo un pésimo usuario de las artes espirituales.

En gratitud, Subaru le ofreció ayudarla en su búsqueda de su insignia robada por la niña. Él comentó que como parte de su política debía de hacer una buena acción cada día. Cuando Pack se presentó, Subaru mencionó que venía del este, pero la chica señaló que Lugunica era el reino más oriental. Con eso, Subaru concluyó se encontraba en una situación aún más precaria, ya que no tenía dinero y no sabía dónde estaba. Cuando se le preguntó acerca de su nombre, la chica murmuró ligeramente que era Satella. Sin embargo, para su sorpresa, Subaru no vaciló al oír el nombre, e incluso le complementó. Durante su búsqueda, Satella escuchó a una niña llorando. A pesar de la urgencia de su situación, se tomó el tiempo de ayudarla a encontrar a su madre. Con el fin de calmar a la niña, Subaru le mostró un truco de magia con su moneda de yen japonés. Mientras caminaban juntos con la chica, Subaru comentó que parecían una pareja con un niño. Sin embargo, Satella replicó que no podía verlo como algo más que un hermano mayor.

Después, Subaru se quejó de que lo trataba como si fuera más joven que ella. Satella comentó que era una medio elfa, por lo que era mucho más vieja de lo que podía aparentar. Esperando que le criticara, se sorprendió al escuchar a Subaru decir que ser una medio elfa era impresionante, lo que le hizo sentirse avergonzada y lo llamó un idiota. Finalmente, Subaru decidió llevarla a la escena del crimen donde le robaron, cerca del puesto de frutas de Kadomon, a fin de obtener más información. Para su suerte, la niña que ayudaron antes era hija de Kadomon. En gratitud, este les dijo que la ladrona, Felt, podría estar en el almacén de bienes robados de los barrios bajos. A medida que se acercaban, Pack le advirtió a Satella que decidiera si iba a quedarse ahí a o no, ya que su hora de servicio se estaba acabando. Después de unos minutos, Pack comenzó a difuminarse como si comenzara a desaparecer en cualquier momento. Luego se disculpó con la chica y regresó a su cristal después de dejarla bajo la protección de Subaru. Sin embargo, después de entrar al almacén, Subaru vio el cadáver de un anciano. Sin embargo, antes de que pudiera reaccionar, fue asesinado desde las sombras. Para su horror, Satella lo siguió hasta la tienda y sufrió el mismo destino. Mientras se estaba desangrando lentamente, Subaru juró que la salvaría antes de morir.

Confundido, Subaru regresó al puesto de frutas del Kadomon, quien una vez más le dijo que se perdiera después de enterarse de que estaba sin dinero. Tras la inspección, se dio cuenta de que las manchas de sangre y los cortes en su chándal ya no estaban, y que había vuelto a ser de día. Desesperado por Satella, Subaru se apresuró en regresar al almacén, donde encontró al viejo Rom, y le dijo que estaba buscando una insignia. Rom negó tener ese objeto, pero le dijo que Felt podría llegar con dicho artefacto más tarde. Finalmente durante la puesta del sol, Felt llegó al almacén después de dar la contraseña para entrar. Ella se disculpó por llegar tarde, diciendo que le tomó algo de tiempo sacudir a una persona molesta en su camino. Mientras se quejaba de la leche de Rom, Subaru vio lo cercanos que eran, lo que le hizo confesar a Rom que Felt era como su nieta.

Al ver que no tenía dinero para pagarle por la insignia, Subaru le ofreció su teléfono celular, afirmando que podía congelar un momento en el tiempo para tomar una imagen. Para las personas de Lugunica, dichos dispositivos se les conocía como metias. En eso se les unió una señora de cabello oscuro llamada Elsa Granhiert, que también quería la insignia y estaba dispuesta a comprarla con 20 monedas santas. Una vez que Elsa acabó de tomar su vaso con leche, Subaru ganó la guerra de ofertas cuando Rom declaró que la metia valía más que si dinero. Pero cuando Subaru mencionó que le iba a devolver su pertenencia a su dueño, Elsa sacó su espada. Rom se apresuró en enfrentarla, con Felt declarando orgullosamente que nunca había visto al gigante perder una pelea. Sin embargo, Elsa no se esforzó en esquivar sus ataques y lo asesinó colocando un fragmento de cristal de su vaso en su cuello, antes de agradecerle por la leche. Felt se disculpó con Subaru por haberlo metido en tal lío, y decidió enfrentar a Elsa, pero esta también la asesinó. Subaru, siendo ya el último en pie, intentó pelear, pero Elsa le cortó las entrañas. Mientras su cuerpo se enfriaba, Subaru entró en pánico y en repetidas ocasiones dijo que no quería morir.

Una vez más, Subaru regresó al puesto de frutas de Kadomon, quien al hablarle, hizo que Subaru empezara a tener náuseas y se desmayó por lo que acababa de pasar. Sin embargo, Kadomon lo despertó, y persiguió a Satella al verla caminar por una esquina. Mientras trataba de disculparse por lo ocurrido, la chica de pelo plateado lo reprendió enojada al llamarla por el nombre de la Bruja de la Envidia. En ese momento, Felt emergió de su escondite entre la multitud y le robó su insignia a la chica una vez más. Ella acusó a Subaru de ser cómplice antes de perseguir a la ladrona. Confundido por lo que sucedió, Subaru entró al callejón, reencontrándose con Ton, Chin y Kan. Como Subaru estaba molesto, él trató de pasar por ellos, pero terminó siendo accidentalmente apuñalado por el cuchillo de Chin. Mientras el trío discutía sobre qué hacer, ellos optaron por escapar y dejaron a Subaru morir.

Por cuarta vez, Subaru despertó junto a la tienda de Kadomon. Al darse cuenta que no tenía lugar donde caer muerto, pensó seguir con su vida él solo haciendo una fortuna con su teléfono. No antes de llamar a su habilidad desconocida como "regreso de la muerte". Mirando hacia atrás, Subaru descubrió que el cadáver encontrado antes de su primera muerte era el de Rom, y Elsa era posiblemente la responsable de eso. Después de pensar en Satella, Subaru decidió que no podía dejarlos, y se una vez más optó por regresar al almacén.

Mientras recuperaba su determinación, Subaru volvió a encontrarse con el trío de ladrones. Esta vez, se tomó el tiempo de llamar a los guardias. Afortunadamente, Reinhard apareció y asustó al trío de ladrones por ser un experto espadachín. Subaru le agradeció por su ayuda y le preguntó si era un caballero. Él declaro que por hoy estaba fuera de servicio, por lo que no tenía el uniforme adecuado. Al ver que el nombre, el atuendo y el estilo del pelo de Subaru no eran nativos, Reinhard le preguntó si necesitaba ayuda. Después de pensarlo a través, Subaru declinó la oferta. Sin embargo, remarcó que le agradecería si pudiera enviarle un mensaje a una chica con pelo plateado y túnicas blancas para que no vaya al almacén, ya que él personalmente le iba a devolver lo que buscaba.

En el camino hacia los barrios pobres, Subaru accidentalmente se encontró con Elsa. La asesina se dio cuenta que estaba tratando de ocultar su miedo, pero afirmó fácilmente podía olerlo. Antes de irse, Elsa supuso que quizás algún día se volverían a encontrar. Una vez en los barrios bajos, Subaru entró en una pequeña choza, donde mencionó que tenía olor a basura. Flet se molestó al escuchar que insultaba su casa, y lo atacó, pero Subaru la calmó diciendo que él había venido para negociar por la insignia robada. Una vez más, Subaru le mostró su teléfono móvil, alegando que valía unas 20 monedas santas. Sin embargo, Felt, decidió que Rom debía evaluar si en verdad ese era su precio. Mientras estaban negociando, Subaru oyó un sonido que provenía de la puerta. Pensando que se traba de Elsa, él gritó para que no abrieran la puerta, sin embargo, para su sorpresa, se trataba de la chica de pelo plateado buscando su insignia robada.

Dicha mujer le reclamó a Felt lo que le robó. De pronto, apareció Elsa, ella decidió asesinar a todos, ya que no serviría de nada negociar si el dueño ya estaba allí. Mientras Elsa trataba de vencerla, Subaru llamó a Pack para que le ayudara. Mientras luchaban, Pack quedó sorprendido al notar como Elsa conseguía no morir. Viendo que se le estaba acabando el tiempo, Pack congeló su pierna mientras Emilia le lanzaba un ataque mágico devastador. Pero desafortunadamente, Elsa consiguió sobrevivir. La medio elfa le preguntó a Pack si aún podía pelear, pero él declaró que no tenía suficiente prana. Mientras Pack empezaba a desaparecer, él le declaró a ella que si algo le llegara a suceder actuaría según su contrato. En eso Rom atacó a Elsa, sin embargo, pese as u fuerza, Elsa era más ágil que el gigante, y atacó su cuello con su cuchillo. Viendo que la batalla estaba casi perdida, Subaru mandó a Felt a pedir ayuda mientras mantenía distraída a Elsa.

Después de que Subaru bloqueara los ataques de Elsa con el arma de Rom por un breve periodo de tiempo, apareció Reinhard, quien acudió a la ayuda de Felt. Cuando Reinhard se enfrentó a Elsa, la chica de pelo plateado se tomó el tiempo de estabilizar a Rom. Subaru le preguntó por qué salvaba a quien estaba involucrado con el robo de su insignia. Ella mencionó que necesitaba hacerlo para que le pagara dándole información. Por otro lado, Reinhard decidió esperar a dar el golpe final absorbiendo todo el prana en la atmósfera, ya que la medio elfa estaba ocupada usando sus artes espirituales para estabilizar a Rom. Al terminar de hacer esto, Subaru le informó a Reinhard que ya podía dar el golpe final. Es entonces cuando Reinhard usó el poder de una espada para provocar una explosión tan grande, que terminó destruyendo todo el almacén.

Pero la celebración no duró mucho, ya que Elsa salió de los escombros y se lanzó al ataque. Al ver esto, Subaru reaccionó rápidamente protegiendo a todos con el arma de Rom. Sin más razones para continuar la lucha, Elsa le lanzó su espada a Reinhard como una distracción antes de huir, mencionando también que regresaría. Tras esto, Subaru señaló que había sido un largo viaje llegar hasta este punto. En agradecimiento por salvarla, y a petición de Subaru, la chica de pelo plateado con una sonrisa le confesó su nombre, Emilia. En ese momento, Reinhard notó que pese a su defensa, Subaru terminó casi herido por el estómago, antes de verlo desmayarse. Por suerte, Emilia pudo curarle a tiempo usando sus artes espirituales.

Mientras Emilia sanaba a Subaru, Reinhard le preguntó si ya se conocían, puesto que Subaru la estaba buscando. Sin embargo, Emilia declaró que jamás lo había visto. Mientras Reinhard se ofrecía a llevar a Subaru a su casa como invitado, Emilia lo declinó, diciendo que se encargaría de él para averiguar qué estaba pasando. Los dos entonces comenzaron a discutir qué hacer con Felt y Rom. Reinhard bromeó que como caballero tendría que arrestarlos, pero lamentablemente no estaba de servicio. Caminando hasta Felt, Emilia le preguntó si Rom era algún familiar. Felt confesó que Rom era como su abuelo. Al oír esto, Emilia se rió y comentó que también tenía a alguien similar en su vida, aunque estaba dormido durante los momentos más importantes.

Felt se disculpó con Emilia y le devolvió la insignia. Sin embargo, el comportamiento de Reinhard cambió rápidamente después de ver el resplandor de insignia en la mano de Felt. Reinhard le exigió a Felt que debía acompañarlo inmediatamente, poniendo a la muchacha en un estado de sueño cuando ella se rehusó. Como Emilia le preguntó el por qué de sus acciones, Reinhard comentó que robar la insignia no era un crimen pequeño y no podía ignorar tal delito. Mirando tranquilamente a la luna, Reinhard murmuró que podría ser la última vez que la vería tranquila.

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